Mejorar la raza o preservar sus cualidades son algunas motivaciones de quienes se dedican a la crianza de perros. De acuerdo con la reciente ordenanza para el control de la fauna urbana en Quito, estas personas son las únicas que podrán vender animales de compañía en la ciudad, pero bajo nuevas reglas.

Uno de los temas que preocupa a los criadores, y que para algunos es contradictorio con su actividad, es la obligación de esterilizar a los cachorros antes de comercializarlos. Solo estarán exentos de esa disposición los que sean vendidos a otros criaderos y destinados a la reproducción. Estos deben aprobar pruebas físicas, genéticas y de comportamiento.

Juan Carlos Ruales Silvers, vicepresidente de la Asociación de Criadores de Perros Ovejeros Alemanes (Acoa), apoya la aplicación de la ordenanza y explica que su grupo ya cumple con muchos de los criterios. Ya se identifica a los perros con microchip, que será un requisito, y se les realizan distintas pruebas de salud.

La esterilización le genera algunas dudas. Ruales cuenta que a los 4 meses de edad, que es cuando cambian sus dientes, recién se puede determinar si tienen problemas en la mordida. Si no les salen ciertos dientes, no son aptos para la crianza. Además, a partir del año se toman placas para evidenciar si padecen displasia.

“Si ya los esterilizo a los 2 meses, se crea una brecha”, dice. Posiblemente, se quedarán con perros que no van a poder convertirse en reproductores. Por otro lado, vender a los animales a los 12 meses tampoco sería la opción ideal. Los canes de criaderos participan en exposiciones, pruebas de adiestramiento o son entrenados para detectar drogas. “Tener un perro no nos resulta negocio a los criadores. Yo crío por amor a la raza”, dice Carlos Ochoa, entrenador y propietario del criadero Akenawydogs.

Ochoa cría dogos de burdeos desde el 2008. Antes de importarlos, se informó sobre sus cuidados, su desarrollo y sus problemas. Ahora su idea es preservar el trabajo que han realizado los criaderos de estos perros para mantener a la raza. Si tienen que esterilizarlos antes de los 6 meses de edad, este criador prefiere dejar de vender sus perros.

En el caso de las razas molosas -constitución musculosa y mandíbulas fuertes-, la esterilización temprana puede ocasionar problemas emocionales y físicos. La ordenanza prohibirá la reproducción de razas braquicéfalas. Ambos coinciden en que los criaderos no aportan a la problemática de perros en las calles.

Cristina Alarcón, del Movimiento Animalista Nacional, dice que la esterilización es un puntal para frenar la sobrepoblación canina y evitar el abandono. La esterilización -sostiene- es viable desde los 2 meses.