Ventas informales, locales clandestinos abiertos en toque de queda, tumultos e incumplimiento de medidas de bioseguridad y más controles. Estos hechos se repiten en varios sectores de Quito durante el fin de semana (4-5 de julio del 2020), mientras el número de casos confirmados de covid-19 sigue en ascenso.

Hasta ayer, 5 de julio, se registraron 8 132 infectados, el doble de los que había hasta el 3 de junio, cuando la capital pasó a semáforo amarillo.

El virus, además, continúa cobrando víctimas: se levantaron 99 cadáveres y de estos 12 se retiraron de las calles, entre el 4 de abril y el 3 julio.

Estas cifras han sido registradas por la Empresa Metropolitana de Gestión de Residuos Sólidos (Emgirs), que apoya en esta tarea diaria.

El pico más alto -9 cuerpos en un solo día- ocurrió el 3 de julio. José Guevara, funcionario del Emgirs, explica que antes se levantaban de uno a tres cuerpos.

A más del levantamiento en la vía pública, el personal retiró 75 de domicilios y 12 de lugares calificados como especiales, como casos hospitalarios y asilos de ancianos.

Guevara añade que, hasta la semana pasada, este trabajo se concentraba en el sur de Quito, pero que en estos días los casos en el norte casi se han igualado, sobre todo en sectores como Calderón, Carcelén, Carapungo y El Condado.

Según el Ministerio de Salud (MSP), en la capital se han muerto por el virus un total de 504 personas, hasta ayer, 5 de julio. A estas se suman los fallecidos con sospecha, debido a que tenían los síntomas de la enfermedad.

La constante en sectores del centro, norte y sur es el comercio ambulante y las aglomeraciones. Solo basta acudir a las calles Chile y Rocafuerte o a los alrededores del mercado San Roque para evidenciar los tumultos, pese a la intensificación de los controles.

Las ventas de alimentos, ropa, útiles de aseo e, incluso, comidas preparadas copan las avenidas y aceras. Lo mismo ocurre en La Ofelia y el bulevar de Cotocollao, en el norte. 

No se queda afuera Chillogallo, donde hasta ayer se confirmaron 725 casos. En esta parroquia se comercializa todo tipo de productos. Ayer, por ejemplo, uno de los más vendidos fue la sarta de cangrejos.

La noche del sábado 4 de julio se realizó un operativo en el sur, en el que se encontró a personas libando, otras sin mascarilla y locales abiertos, según el secretario de Seguridad y Gobernabilidad, César Díaz.

“Seguiremos exhortando al COE nacional la implementación de la ley seca. Tenemos un gran conflicto en el distrito por el consumo de bebidas alcohólicas que generan disturbios en el espacio público y accidentes de tránsito”, añadió Díaz.

En el operativo se identificó una discoteca clandestina en el sector de Chillogallo, que funcionaba en una casa, en donde se encontraban 15 jóvenes consumiendo alcohol y sin mascarillas. Se clausuró el lugar y se retiraron los equipos y 40 jabas, que servirán como evidencia en la respectiva audiencia de juzgamiento.  

En el operativo, la Agencia Metropolitana de Control (AMC) levantó seis actos de inicio por no usar mascarilla y tres por no contar con los permisos para realizar la actividad económica en los establecimientos.

Por parte de la Policía Nacional se sancionó a 60 personas por no cumplir el toque de queda y se decomisaron 38 jabas de cerveza.

Díaz explicó que luego de un análisis entre ministerios de Gobierno y la Secretaría de Seguridad, se articulará el control, prevención y respuesta, desde espacios como la propia entidad de seguridad y nueve administraciones zonales.

De esta manera está previsto reforzar los controles, a través de puestos de mando unificado, que se anunciaron hace varios días por la municipalidad.

Esta iniciativa va de la mano con el registro de denuncias ciudadanas, a través de los chats activados como parte de la campaña Quito sale Seguro, que llegó a las parroquias con más número de contagios. Estas son: Belisario Quevedo, Chillogallo, Calderón, Guamaní, Centro Histórico, Conocoto y La Magdalena.

Durante la emergencia se han desarrollado 1 552 operativos interinstitucionales con entidades municipales y del Gobierno central. Esto incluye controles en los alrededores de mercados. Actualmente, 45 están habilitados en la capital.

Mientras el control se intensifica en los distintos sectores con más aglomeraciones y ventas informales, hay quienes aluden a que los comerciantes salen a las calles porque se “están muriendo de hambre”. 

Una de ellas es Dinna Barcia, presidenta de la Federación de Barrios de Quito. “El aumento de venta informal en los barrios de la ciudad se produce porque más gente está perdiendo sus trabajos y no tienen para llevar comida a la mesa de sus hogares…”.

La federación decidió unirse a un paro convocado para el próximo 16 de julio.

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