En el sector Las Anonas de Pedro Carbo, en Guayas, Nelly Morán, supervisa el desgrane de las primeras mazorcas. Ella viste ropa con manga larga y usa mascarilla y gorra.

En este año, la productora destinó casi cuatro hectáreas (ha) a la producción del grano.

La cuadrilla de ocho obreros que contrató para esta temporada de cosecha, que empezó hace dos semanas, llega a trabajar con mascarillas o con una camiseta amarrada al cuello para cubrirse el rostro.

En el cultivo, los jornaleros se cuidan de guardar los dos metros de distancia social.

Morán espera recolectar todo el maíz en estos días para venderlo en la cabecera cantonal. La mujer espera cosechar 150 quintales por ha.

Otros agricultores de Isidro Ayora también realizan estas actividades. En estas zonas de la provincia del Guayas se ha recogido 15% del grano. En toda la provincia la cosecha avanzó en un 50%.

Productores, trabajadores, transportistas, comercializadores y administradores de ferias están obligados a cumplir disposiciones para evitar el contagio de covid-19.

El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) emitió en abril el Protocolo de recomendaciones para el sector agropecuario, que recomienda el frecuente lavado de manos, cubrirse la boca al toser, respetar el distanciamiento y usar insumos de protección.

El MAG proyecta que la productividad del sector maicero mejorará en este año.

La entidad calcula que será de 6,04 toneladas (t) por ha, cuando en igual período del año pasado fue de 5,97 t/ha.

La Cartera explicó que el clima ayudó a conseguir la humedad adecuada en las 281 000 ha sembradas en todo el país.

Esto permitió compensar las sequías registradas en varias zonas de Manabí en enero pasado y los problemas de logística que se dieron entre marzo y abril por la pandemia.

En esos meses, las restricciones de movilidad no permitieron que los intermediarios llegaran a tiempo al campo.

Además, esta situación complicó la compra de fertilizantes y otros insumos, lo que ocasionó ligeros retrasos, dijo César Vizcarra, vocero de laFederación Tierra Fértil, que agrupa  a 160 agricultores de Ventanas y Mocache, en Los Ríos.

En esa provincia la cosecha del cereal está en un 85%.Alfredo Orlando, titular de la empresa Indagro, que lidera un proyecto de fomento agrícola en Guayas y Manabí, dijo que, además de los retrasos, se registraron altos niveles de ausentismo por temor al contagio del virus covid-19.

“Ahora algunos productores están proyectando mecanizar totalmente el cultivo dados los inconvenientes de los meses de marzo y abril”, indicó.El programa de Indagro ofrece crédito agrícola, insumos, asesoría técnica y la compra total de la cosecha a los maiceros. Bajo este proyecto se comprarán 280 000 quintales de maíz amarillo duro a 1 500 productores.

Pese al buen rendimiento, los productores advierten que no conseguirán los ingresos esperados. La inversión por ha de maíz es de USD 1 700 para lograr 150 quintales. El monto incluye alquiler de tierras, semillas, fertilizantes, fungicidas, mano de obra y alquiler de máquinas para siembra, cosecha, desgrane y secado.

Henry Peña, presidente de la Corporación Nacional de Maiceros, consideró que la rentabilidad para el productor sigue siendo baja porque las industrias o los centros de acopio no pagan el precio mínimo de sustentación oficial.

Para este año se fijó un precio de USD 14,60 para el quintal de maíz de 45,36 kilos, con 13% de humedad y 1% de impurezas. Pero, según Peña, solo se paga hasta USD 13 al agricultor.

Jorge Josse, director de la Asociación de Productores de Alimentos Balanceados (Aprobal), dijo que la industria está cumpliendo con la absorción del 20% del maíz de las asociaciones legalmente constituidas en el país.

Sin embargo, asegura que hay una falta de liquidez en el sector como consecuencia de la reducción de un 40% en la demanda de carne de pollo y cerdo en el país. “Hay productores de aves y cerdos que están atrasados en sus pagos y eso afecta la liquidez de las fábricas de balanceado”.

Josse reconoció, sin embargo, que se está comprando más lento. Esto subirá conforme mejore la demanda.

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